Y todos somos conscientes de que uno de los grandes activos de Apple es su sistema operativo y la usabilidad de sus aplicaciones, pero desde luego, esto no se consigue de forma aleatoria y sin esfuerzo.Básicamente, uno de los aspectos típicos en el proceso de diseño es hacer versiones totalmente perfectas y reales hasta el último pixel de la aplicación final, de forma que, aunque se tarda mucho tiempo y esfuerzo en hacerlas, evita cualquier tipo de ambigüedad acerca de la apariencia final de la aplicación, de dónde encaja cada cosa, etc.

Además, los diseñadores primero piensan en diez diseños diferentes de cada nueva funcionalidad, y comienzan a avanzar en el producto sin restricciones. Luego dejan ese número en tres, y se pasan más meses dedicados a avanzar con esas tres decisiones, hasta que finalmente se quedan con una, la mejor.

Por otro lado, Loop contó que cada semana los equipos se reunen dos veces. La primera es una reunión para hacer una tormenta de ideas (o brainstorming), sin ningún tipo de prejuicios o limitaciones. Vamos, que hay que volverse un poco loco en esta reunión, pensando las cosas más increíbles que se puedan añadir a cada aplicación. Entonces tienen la segunda reunión, que es la antítesis de la primera, ya que se pide a los diseñadores e ingenieros que lleguen a los detalles acerca de cómo cada una de las ideas increíbles de la primera reunión pueden hacerse realidad. Este proceso sigue funcionando durante todo el desarrollo de cualquier aplicación, aunque lógicamente el foco va cambiando a medida que se avanza en el proyecto. Por suerte, el pensamiento creativo nunca desaparece a lo largo de todo el ciclo de desarrollo.

Y seguramente habrá muchos más “secretillos” que no nos contarán, pero desde luego no se puede negar que Apple cuida al máximo el diseño de sus aplicaciones.

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